viernes, 28 de enero de 2011

Te odio

Todos pronunciamos esas magníficas palabras cuando sentimos rechazo hacia otra persona.
¿Rechazo?

Se levantaba todos los días para ir a clase, desayunaba y se apresuraba para no perder el autobús. Era de esas personas que no salen de su rutina y que sin embargo, nunca se cansan de ella. No se cuestionaba lo que hacía en su día a día. Se dejaba llevar por lo que se suponía que se entiende por normal. Estudiaba y salía a veces a tomar el aire. Cuando el incansable reloj que mueve el tiempo se lo permitía solía dar largos paseos en bici o a pie mientras soñaba con alguna cosa estúpida. Solía imaginar su vida dentro de cinco años. La imaginaba con alguien a su lado, alguien al que poder dárselo todo... Eso dicen que es el amor ¿no? Nunca lo había sentido en su interior... Él no quería ni odiaba a nadie...
Le daba miedo equivocarse en las decisiones que marcan la vida de las personas, tenía ganas de viajar a sitios a los que no soliera ir la gente, tumbarse bajo alguna palmera y escribir una carta para meterla en una botella y tirarla al mar. Le apasionaban ese tipo de cosas que a nadie le gustan y se sentía orgulloso por ser diferente...

Se enamoró. Lo hizo de la noche a la mañana y por primera vez sonrió. Ella era una chica alta, de pelo rubio y ojos color océano. Su mirada era profunda y su sonrisa la más sincera del mundo. Solía llamar la atención de todas las sombras que caminan por la calle. Le dio todo cuanto pidió, le regaló los días más alegres de su vida, la cuidó hasta cuando él necesitaba que alguien hiciera lo mismo. La acompañó por el sendero de su felicidad y nunca le soltó la mano... Le decía 'te quiero' todos los días sin abrir ni un milímetro la boca... Quizás esos sean los 'te quiero' más sinceros...

La quiso tanto, con tantas fuerzas... La deseó con tantas ganas... que cuando la perdió solo pudo decirle:
 'Te odio'... 
Y lloró hasta que no le quedaron más lagrimas en su corazón para lamentarse porque ella se había marchado...

''Te odio''... No lo decimos por rechazar a otra persona...  Odiamos por desear con demasiadas fuerzas a alguien y darnos cuenta de que no está.

Te odio, quizás, por desearte tanto...

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